Gracias mamá por tanto que me has dado en la vida.

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Gracias mamá.

El cariño de una madre es incomparable y tu cariño, mamá, siempre ha sido excepcional. Gracias por tu atención y tu amor incondicional. Por esos nueve meses que compartimos y por todos los años que los han seguido y que nos quedan. Por todo tu tiempo y todos esos momentos a tu lado, mamá, quiero darte las gracias.

Gracias por todos esos biberones que se convirtieron en bocadillos, todos los días. Por tu insistencia. Siempre día tras día. Por enseñarme a dar los primeros pasos y asegurarte de que fueran fuertes. Por enseñarme a atarme los cordones, a usar el cuchillo y el tenedor, a usar el cepillo de dientes, a peinarme, a vestirme. Y por ser mi maestra particular. Y es que las cosas que parecían tan complicadas se hicieron simples gracias a ti y a tu ayuda. Siempre dispuesta a solucionar todos mis problemas. Y que todos mis miedos desaparezcan cuando tú apareces.

Gracias mamá por tu paciencia.

Sólo tú encuentras lo que yo he perdido. Te encargas de que, ante todo, no pierda la sonrisa. Gracias mamá por tus lecciones, muchas de ellas han sido duras, y sé que ante mis lágrimas tú has sufrido mucho más. Pero me has preparado para la vida, y para derramar muchas menos de las que me tiene preparada. Aunque eso luego conlleve un “te lo dije” o ante todo un “tu verás”. Gracias también por soportar mis días malos, y por hacerme ver que huir de los problemas no van a hacer que desaparezcan. Por tus noches en vela y por cada muestra de cariño. Sentirme querida es la mejor sensación que se puede disfrutar.

Gracias mamá, porque incluso cuando apenas sabía hablar, todo golpe parecía no tener importancia cuando me sonreías al compás de un “no pasa nada, sólo ha sido un susto”.

Sabes que estas palabras son sólo eso, palabras. Que cada día intento demostrarte con actos lo agradecida que estoy por todos estos años de incansable esmero para convertirme en una mujer fuerte y segura, capaz de enfrentarse al mundo. Que un regalo el Día de la Madre no implica que sólo ese día me acuerde de ti, ni el día de tu cumpleaños, ni en Navidad, pero ojalá yo pudiera regalarte el mundo por todo tu esfuerzo por ponerlo a mis pies.

Gracias mamá, de pequeña creía que eras una superheroína. Pero ahora que he crecido, me he dado cuenta de que en realidad lo eres.